Crisis de agua en Puerto Rico: negocios gastan $300 diarios y residentes llevan más de 50 días sin servicio
Una ruptura en el Superacueducto de 72 pulgadas en Bayamón, ocurrida en junio de 2026, agravó una crisis de agua que ya afectaba a miles de clientes de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA) por meses; la gobernadora Jenniffer González-Colón activó la Guardia Nacional para distribuir agua potable en municipios como San Juan, Loíza, Guaynabo y Bayamón. Negocios en Calle Loíza reportan más de 50 días sin servicio confiable, gastando hasta $600 diarios en agua comprada para mantenerse abiertos.
La crisis recae de forma desproporcionada sobre los más de 40% de residentes que viven bajo el nivel de pobreza en la isla de 3.2 millones de habitantes, quienes no pueden costear cisternas ni agua embotellada de forma sostenida. Una residente de 75 años señaló que la interrupción ya supera en duración lo vivido tras el huracán María de 2017, que mató a un estimado de 4,645 personas.
Puerto Rico ha enfrentado históricamente interrupciones de agua por infraestructura envejecida y mantenimiento inadecuado; la ruptura del Superacueducto en junio de 2026 se sumó a fallas en plantas de tratamiento y embalses, mientras el archipiélago enfrenta condiciones de sequía al inicio de la temporada de huracanes. El alcalde de San Juan Miguel Romero demandó a la AAA a finales de mayo por las interrupciones.
Esta nota amplía el cuadro de la crisis de agua a su dimensión económica y humana más amplia, mostrando cómo la fragilidad estructural de la AAA —ya documentada en semanas previas— golpea de forma sostenida a comunidades enteras y a la economía local.